jueves

Las sombras se comían las aceras

Sin ponerse de acuerdo, se habían vestido muy bien para estar encerrados en casa. Sentados en el porche, a la hora en la que el sol da de frente, antes de morir la tarde, ambos con lentes de sol. La calle muerta. Ellos aburridos. Alex con un mate en la mano (única herencia de su fallida relación con Eugenia, la uruguaya), Luis, como siempre, tomando café. Lado a lado, mirando como las sombras se comían lentamente a las aceras.

Alex dejó de lado súbitamente el mate, siempre hacía esos gestos bruscos, como si acabara de recordar que había dejado la hornilla encendida, pero nunca eran por algo urgente, Luis ya estaba acostumbrado.
-¿Recuerdas que cuando estábamos chamos, era una raya escuchar Caramelos?
A Luis le dio risa esa oración tan particular, sin embargo, era de esperarse, últimamente lo que hacían era recordar o planear. Más lo primero que lo segundo, pues desesperaba menos vivir en el pasado que esperar el futuro.
-Si, claro. Caramelos, Maná, Arjona...
-¡Arjona todavía!
Luis estalló en carcajadas, no tanto por el comentario de Alex, sino porque en su último playlist, se colaron varias canciones de Arjona, y las dejó sonar. Hasta se sorprendió tarareando el éxito de 1993 "Mujeres" (así era Luis, guardaba en su memoria un sin fin de datos inútiles). Spotify a veces puede ser Nostradamus.
-Si- Se quitó los lentes y con la franela se secó los ojos llorosos por la risa  -todavía-
-Pues me he dado cuenta que ahora me gusta escuchar todo eso que de chamos evitábamos por parecer "Cool"...- 
Alex miraba hacia el frente, y Luis a pesar de no poder verle los ojos, podía adivinar que tenía la mirada perdida, estaba triste, lo conocía.
  -...me lo vacilo full, incluso Maná, aunque me da un poco de pena admitirlo. ¿Será que esta música realmente no era tan mala?-
 -Lo era. -dijo Luis- Lo sigue siendo. La verdad, independientemente del género, casi toda la música que se produce de hace unas décadas para acá, se hace con los mismo acordes. Llevo semanas tratando de recordar el nombre del video en YouTube donde explican esto perfectamente, y nada. Pero si, ya todo es música pre-empaquetada. Por eso dicen, dice el video, que si escuchas música clásica, se te mueven partes del cerebro que normalmente tenemos dormidas porque no hay frecuencias que lleguen a ellas en nuestra música o sonidos cotidianos. Bueno, en fin, era mala y lo sigue siendo...
 -Si, pero ¿sabes qué? Esa música hoy, no es la misma que entonces. A medida que pasa el tiempo, las cosas cambian su significado, algunas pierden sentido, por ejemplo las rabietas porque no te dejaban salir, tus papás te decían que no y se te caía el mundo. Otras, adquieren un significado mayor, ese último beso, aquella vez que leíste un libro junto a tu abuelo. Ese primer beso. Y aquella canción que entonces escuchabas por doquier hasta odiarla, hoy la recuerdas como el soundtrack de una época muy depinga. Y te mueve, así sea Asier con su voz chillona, Fher gritando agonizante a la loca en el muelle, o Arjona con sus oximorones musicales, hoy tienen un sabor distinto. Supongo que ese sabor se llama melancolía. 
Luis respiró profundo, llega un momento de la vida, donde comienzas a tener un banco de recuerdos grande y, si tienes suerte, estos son buenos. El interés a pagar por esos recuerdos, es esa melancolía de la que hablaba Alex.
-Pongamos Maná y que se vayan a lavar ese culo, y... por cierto... ¿Qué coño es un oxímoron?

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